sábado, 28 de julio de 2012

El ABOGADO

La residencia de Alfonso es inmensaestá situada en la parte oeste de Lima, en las faldas de un cerro, una zona exclusiva, denominada las Casuarinas. Un lugar donde las medidas de seguridad son extremas; muchos empresarios que mueven los destinos del Perú viven ahí; también, y no sabemos como lo hace, hasta el expresidente peruano, el controvertido Alan  García tiene su bunker.
Alfonso es Abogado y compró una casa ahí porque quería demostrar a sus amigos y a la sociedad que le había ido bien en la vida. Tenia cierta reputación y mucho billete pero el amor le llegó tarde. Se casó teniendo 52 años; su esposa, hermosa y joven frisaba los 26 años.
Llegaba de trabajar siempre a las 10 de la noche. Lo hacía en su Audi del año color rata; al entrar a su domicilio se observaba primero la piscina, los arboles y muchos arbustos con lindas flores que adornaban la imponente residencia. En la cochera con comodidad se estacionaban cuatro vehículos, pero él tenia solo dos; el que conducía y la 4x4 de su esposa.



La mujer que compartía su vida siempre lo esperaba bien arreglada y perfumada. El beso en los labios era lo primero que hacia, luego la abrazaba fuerte y le decía frases halagadoras, como: "que preciosa que estás", o "que bonita eres"; luego se dirigían al comedor donde cenaban y conversaban un poco; después se iban al dormitorio.

Esa noche, luego de cenar el Abogado le dice:

-Amor espérame en el dormitorio.

Ella respondió:

-Esta bien amor, pero no te demores; dime ¿te sucede algo?, te veo preocupado.

-No es nada, solo tengo que ordenar unos documentos, y le dio un ligero pellizco en la nalga.

-Picaròn- le dijo la bella mujer y se fue a su cuarto caminando de manera sinuosa, dejando ver sus encantos pues estaba con una falda apretada, dejando ver su espectacular derrier.
El Abogado abrió la puerta de su estudio y se sentó a revisar cierta documentación; la observaba con mucha preocupación; estuvo buen rato revisando papeles, luego levanta la cabeza y observa la foto gigante de su esposa que tiene en el estudio y sonríe; estaba orgulloso de tener una mujer guapa, deseada por muchos, incluso por sus amigos y eso le molestaba. 
Para él, era mucho merito tener una mujer de esas características, no era un adonis, medía 1.65, no era agraciado, tenia la nariz ancha, el cabello rebelde y lo dominaba con un gel caro. Una hora estuvo en su recinto de trabajo, cansado se retiró al dormitorio donde su mujer la esperaba siempre solícita.
Abrió la puerta suavemente para no hacer ruido por si ella se había quedado dormida; efectivamente estaba en los brazos de Morfeo; se había quitado la falda y solo estaba en calzón de color negro transparente diminuto.
La escena era mas que sugerente; el marido ni bien la vio arqueò las cejas poniendo cara de preocupación y salió sigilosamente de la habitación y se dirigió de nuevo a su estudio y sacó una pistola con silenciador de una de las gavetas de su escritorio  y se aseguró que esté cargada; luego se dirigió apurado y sin hacer ruido al dormitorio.



Empuñando la pistola apuntó a su objetivo; no tenia que fallar, era su única oportunidad. Apretó el gatillo y disparó; phut, phut; salpicó mucha sangre manchando las sabanas blancas de la cama donde estaba su mujer.Ella despertó asustada y gritó al observar la escena; una serpiente que se retorcía y agonizaba.
Al borde del llanto abrazó a su marido y le agradeció por llegar de manera oportuna y salvarle la vida.

-Llegué en el momento preciso amor- le dijo el marido a su guapa mujer- al mismo tiempo que le acariciaba el cabello dócil, castaño.

-¡Gracias cariño! cuanto te quiero.

El abogado se rascaba el rostro y trataba de encontrar una explicación a tal hecho. Caminó hacia la ventana del dormitorio y observó que estaba abierta  y no advirtió nada raro, solo la abundante vegetación, arboles y plantas con hermosas flores.

- Mañana ordenaré al jardinero que limpie el jardín.

-Ok, amor- dice la mujer y lo abraza.

Luego se retiraron de la escena horrorosa y se dirigieron al dormitorio de huéspedes que siempre estaba arreglado. 
Preocupado por lo que había sucedido el marido dice:

-Amor, esa serpiente pudo acabar con tu vida.

La mujer lo mira, lo besa y sollozando le contesta:

-¡Gracias mi vida!

El hombre se levanta de la cama y se dirige hacia el balcón de donde se observa el panorama de la ciudad, quería meditar un poco, observa las luces de la ciudad, el panorama es bello,  el silencio del lugar es total, escucha el sonido de los grillos, algo que le fascina. Reflexiona diciendo:
- porqué a mi me suceden estás cosas, algo estaré haciendo mal. Soy un abogado de éxito.
Quizá no quiso ver las artimañas que usa para desempeñar su trabajo, lo ilícito que emplea para salir exitoso de una pelea judicial; no quiso seguir  en ese dilema, pero sintió miedo, también por su esposa, no la quería perder aún siendo joven y bella. Esa noche no hubo performance sexual, obviamente tal suceso baja las revoluciones amatorias a cualquiera; lo que si hubo fue abrazos, caricias y deseos de seguir con vida, pues eran conscientes de que la vida no la tenían comprada y que súbitamente la podían perder.